"Si yo fuera rey, reformaría un abuso que condena a la mitad del género humano. Haría que las mujeres participaran en todos los derechos de la humanidad, y sobre todo en los de la mente." Émilie du Châtelet (Francia n.17-12-1706 m.10-09-1749)
En el siglo XVIII, mientras la Ilustración proclamaba el uso de la
razón, las mujeres tenían prohibido el acceso a las universidades. Sin embargo,
eso no las detuvo; estudiaron entre sombras, cartas y salones para revolucionar
el cálculo y la física. En el siglo donde se creía que el esfuerzo intelectual
"dañaba la salud femenina", tres mentes brillantes demostraron que
las matemáticas no tienen género. Nos referimos a:
En contra de lo que pensaba Newton, que la fuerza era proporcional a la
velocidad, $v$, ella apoyó la idea de Leibniz de que era proporcional al
cuadrado de la velocidad ($v^2$). Du Châtelet se basó en los experimentos de
Willem 's Gravesande, quien dejaba caer esferas de latón sobre un lecho de
arcilla blanda. Si una esfera duplicaba su velocidad ($2v$), no se hundía el
doble en la arcilla, sino cuatro veces más ($2^2$), si triplicaba la velocidad
($3v$), se hundía nueve veces más ($3^2$). Ella fue la primera en formalizar
matemáticamente que la energía de un cuerpo en movimiento (energía cinética)
depende del cuadrado de la velocidad. Esto fue revolucionario porque corrigió a
Newton y sentó las bases para la física moderna.
Introdujo el cálculo infinitesimal en Francia, una herramienta que
Newton casi no usó en sus “Principia” (Newton prefería la geometría
clásica), pero que era mucho más potente para resolver problemas de dinámica. Utilizó
la lógica pura para demostrar que las leyes de la naturaleza deben ser
universales y no arbitrarias.
Su traducción de los “Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica”
es, todavía hoy, la versión estándar en francés, aunque lo más valioso son sus comentarios.
En sus notas, empezó a vislumbrar que la energía no se pierde, sino que se
transforma (el inicio de la termodinámica), utilizó el cálculo para explicar
cómo la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol causaba el movimiento de los
océanos, mejorando las explicaciones originales de Newton.
María Gaetana Agnesi (Italia 1718 – 1799) fue una niña prodigio y
políglota, Agnesi escribió una de las obras matemáticas más importantes de su
tiempo para ayudar a la educación de sus hermanos: “Instituzioni analitiche”
(1748), el primer libro que unificó el cálculo diferencial e integral de forma
clara.
Antes de 1748, si querías aprender cálculo, debías leer las cartas de
Newton, los tratados de Leibniz o artículos dispersos de los Bernoulli. María Gaetana
con la publicación de "Instituzioni Analitiche", una obra de más de
1,000 páginas, juntó el método de las "fluxiones" de Newton y el
cálculo diferencial de Leibniz, que en ese momento eran escuelas rivales, además
fue la primera en organizar el conocimiento desde el álgebra elemental, pasando
por el cálculo diferencial, hasta llegar al cálculo integral y las ecuaciones
diferenciales. Introdujo ejemplos claros donde otros ponían abstracciones.
Su texto era tan preciso que fue traducido al francés e inglés y se
utilizó como el principal libro de texto en las universidades europeas durante
más de medio siglo. La Academia de Ciencias de París afirmó que no existía en
ningún idioma una obra tan clara y completa.
El Papa Benedicto XIV quedó tan impresionado por su capacidad de
síntesis que la nombró catedrática de matemáticas en la Universidad de Bolonia,
un hito casi inalcanzable para una mujer en el siglo XVIII.
A pesar de todo lo anterior, María Gaetana Agnesi es más recordada por
la curva que lleva su nombre “La Bruja de Agnesi”. La historia de esta denominación
es uno de los malentendidos más famosos, y a la vez afortunados, de la historia
de las matemáticas, se trata de un error de traducción que terminó bautizando a
una de las curvas más importantes del cálculo. Agnesi no inventó la curva (ya
había sido estudiada por Fermat y Grandi), pero fue la primera en dar una explicación
clara, sistemática y didáctica de sus propiedades en el libro ya comentado.
A pesar de su nombre accidentado, la curva es extremadamente útil en la
ciencia moderna. Sus aplicaciones incluyen la Física cuántica, ya que describe
la distribución de la energía en ciertas líneas espectrales, la Estadística,
dado que es la base de la distribución de probabilidad de Cauchy y la Hidrodinámica,
pues ayuda a modelar el flujo de agua sobre obstáculos u olas solitarias.
Lo más irónico de la historia es que María Gaetana Agnesi era una mujer
profundamente religiosa y caritativa. Años después de publicar su libro,
abandonó las matemáticas para dedicarse por completo al cuidado de los pobres y
enfermos en un hospicio de Milán. Pasó de ser una celebridad científica a una
vida de ascetismo, ajena a que su nombre quedaría ligado para siempre a una
"bruja" por un error de traducción.
Caroline Herschel (Alemania 1750 – 1848) comenzó como asistente de su
hermano William, pero Caroline, afincada en Inglaterra donde desarrolló su
trabajo, terminó siendo una matemática y astrónoma de renombre mundial por
mérito propio. Recalculó y corrigió los catálogos estelares de la época, una
tarea matemática monumental que permitió mapear el cielo con una precisión nunca
antes vista.
Caroline fue la primera mujer en la historia en descubrir un cometa el 1
de agosto de 1786, a lo largo de su carrera, identificó un total de ocho
cometas. Más allá de los cometas, Caroline realizó "barridos" (sweeps)
del cielo de forma independiente, descubriendo cúmulos estelares y nebulosas y
Galaxias, en total, añadió 14 nebulosas nuevas a los catálogos de la época.
Su trabajo matemático fue
monumental, traducía las observaciones en bruto de su hermano a coordenadas
astronómicas precisas. Publicó el “Index to Flamsteed's Observations”,
donde corrigió cientos de errores y añadió 560 estrellas que el Astrónomo Real
había omitido. Organizó todas las observaciones de la familia en un catálogo
sistemático por zonas, que sirvió de base para el actual NGC (New General
Catalogue) que los astrónomos usan hoy.
Su impacto fue tan grande que rompió barreras institucionales históricas.
Fue la primera científica asalariada, el rey Jorge III le asignó un sueldo
oficial de 50 libras anuales como asistente de su hermano, convirtiéndola en la
primera mujer con un cargo profesional en ciencia. Fue la primera mujer en
recibir la Medalla de Oro de la Royal Astronomical Society en 1828, ninguna
otra lo logró hasta 1996. En 1835 fue nombrada miembro honorario de la Royal
Astronomical Society.
Lo que une a estas tres mujeres es que ninguna se limitó a "hacer" ciencia; todas la "organizaron". Émilie organizó la física, Maria organizó el cálculo y Caroline organizó el cielo. Su legado es la claridad que hoy damos por sentada en los libros de texto y en los mapas estelares.
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