Autor: Prof. Manuel Gómez
La búsqueda continua de nuevos resultados y generalizaciones de
descubrimientos hechos ha sido siempre un motor de desarrollo de las ciencias matemáticas.
Aunque esto se puede aplicar a prácticamente todas las ramas del saber, en
particular en las matemáticas siempre ha existido la “fascinación” por ir un
paso más allá de lo descubierto. Vale señalar que en numerosas ocasiones estos
descubrimientos o aportes a la teoría por el mero hecho de “encontrar algo
nuevo” han jugado un papel fundamental en la solución de problemas prácticos,
ya sean dentro de la propia matemática, la física y otras ciencias naturales
y sociales.
En particular la Teoría de Números es muy rica en ejemplos y resultados
como los comentados arriba. Las operaciones de suma y multiplicación son de las
operaciones más simples y básicas de la aritmética elemental, prácticamente aprendemos
a sumar y multiplicar al mismo tiempo. Sin embargo, es curioso que estas dos
operaciones no parecen “llevarse bien”, cuando en principio, la multiplicación no
es mas que una “suma repetida”. De hecho “resolver” las tensiones entre la suma
y la multiplicación es la base del desarrollo actual de la Teoría de Números.
En esta cuerda, en la búsqueda de relaciones entre la suma y la multiplicación
es que aparece la ‘Conjetura ABC”. La conjetura fue propuesta inicialmente por Joseph
Oesterlé (matemático francés nacido en 1954) y David Masser (matemático ingles
nacido en 1948) en 1985. La conjetura ABC es uno de los enigmas más profundos y
fascinantes de la Teoría de Números.
En términos simples la conjetura plantea que, dados tres números naturales
a, b y c tales que a + b =c, el producto de los primos que forman el número a*b*c
debe ser “casi siempre” mayor que c. Por decirlo de otra manera, los números
"prefieren" no estar formados únicamente por potencias altas cuando
están sumados.
Formalicemos un poco de qué se trata:
Aclarémoslo con ejemplos:
rad(16)=2, dado que 16=2^4
rad(18)=6, dado que 18=2*3*3
rad(15)=15, dado que 15=3*5
Formalmente, la conjetura estípula que para cualquier exponente ε > 0, solo existe un número finito de ternas (a, b, c) que cumplen:
c > (rad(a*b*c))^(1+ε).
Para entender realmente por qué la conjetura es tan especial, busquemos
números que no cumplan con la conjetura, estos casos raros se llaman ternas ABC.
3 + 7 =10
Calculemos el radical de 3*7*10=210, esto es 210 dado que 210=2*3*5*7
Evidentemente 210 es bastante mayor que 10, de eso se trata la conjetura.
Ahora tomemos la siguiente terna de números (1,8,9).
1 + 8 = 9
rad(1*8*9) = rad(72)=6, pues 72=1*2*2*2*3*3
En este caso 6 es menor que 9. Este es un ejemplo clásico de una terna ABC.
A la fecha se han encontrado poco más de 14 millones de ternas ABC a través
de métodos de computación distribuida. Hoy el enfoque se centra en encontrar ternas donde la relación c/rad(a*b*c) sea lo mayor posible, lo que se conoce como la "calidad" de la terna ABC.
Realmente lo que plantea la conjetura ABC no es un hecho menor, si se
demostrara la conjetura ABC se resolverían un grupo de problemas y temas
abiertos de las matemáticas y otros, como el Teorema de Fermat, pasarían a ser
una consecuencia directa de la conjetura o sus soluciones fueran mucho más
simples.
En 2012, el matemático japonés Shinichi Mochizuki publicó un extenso
trabajo donde afirma haber demostrado la conjetura. Esta demostración no ha
sido confirmada en la actualidad, de hecho, ha sido rebatida por algunos matemáticos,
entre ellos el Premio Field alemán Peter Scholze. Mochizuki no acepta las
criticas y sigue siendo hoy un tema pendiente de solución.
No hay comentarios:
Publicar un comentario